Se debe considerar en el trabajo del aula, actividades que partan del desarrollo de competencias que impliquen la
formación de conocimientos apropiados, de formas de acción para la preservación
del mundo natural, y de normas y valores respecto a su conservación.
Esto ha de estar comprendido dentro de los contenidos del
conocimiento del mundo natural y social. Lo importante y fundamental es que siempre la explicación que se otorgue acerca de los hechos
y fenómenos, se hagan sobre una base verdaderamente científica, sin
proporcionar respuestas de tipo mágico, místico o que solamente tengan un
fundamento empírico.
A su vez, y lo más importante que sobre este conocimiento
intelectual, esta el hecho de que el niño sepa cómo actuar frente al medio ambiente, y sea capaz de consolidar emociones y sentimientos de amor y respeto hacia las
plantas, los animales, la naturaleza y el mundo que le
rodea.
Solo así se puede pensar en que verdaderamente el
conocimiento se interiorice y se tenga entonces una apropiada educación ambiental.

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